Los mejores cortes de carne para el asador principiante
Si recién estás partiendo en la parrilla, los mejores cortes son los que perdonan errores: sabrosos, con algo de grasa y difíciles de arruinar. En Chile, los favoritos para empezar son la sobrecostilla, lomo vetado, la entraña, los chorizos y el pollo. Aquí te contamos cómo elegirlos, cuánto comprar y cómo cocinarlos.
¿Qué hace que un corte sea bueno para principiantes?
Un buen corte para empezar tiene tres cosas: algo de grasa, que lo mantiene jugoso aunque te pases un poco de cocción; un precio que no duele si algo sale mal; y una preparación simple, sin técnicas raras ni tiempos exactos. Con eso en mente, estos son los cortes que te recomendamos para tus primeros asados.
Los cortes para partir con confianza
Sobrecostilla
Uno de los cortes más queridos del asado chileno. Tiene grasa entreverada que lo deja jugoso y sabroso, y es muy difícil de secar. Cocínala a fuego medio y con paciencia: es de las que mejoran mientras más tranquilo vas.
Lomo Vetado
Uno de los cortes más tiernos y sabrosos, gracias a la grasa entreverada (el veteado) que lo mantiene jugoso aunque te pases un poco de cocción. Es difícil de arruinar: séllalo a fuego medio alto y no lo dejes más allá de un término medio. Sale un poco más caro que otros, pero vale la pena.
Entraña
Ideal para el impaciente. Es muy sabrosa, delgada y se cocina rápido: fuego fuerte, pocos minutos por lado y lista. Perfecta cuando quieres resultado rápido y con harto sabor. Dato, no olvides quitar la membrana para que no quede como palo.
Malaya
Un corte delgado y sabroso que queda muy bien a la parrilla. Se cocina rápido a fuego medio alto y es una buena forma de variar sin complicarte.
Chorizos y longaniza
El mejor amigo del principiante. Sirven para calentar la mano y entretener a los invitados mientras se hace el resto. Fuego medio para que no se quemen por fuera y queden crudos por dentro.
Pollo
Económico, rinde y es una gran práctica para aprender a manejar el fuego indirecto. Los trutros y las pechugas quedan muy bien si les das tiempo lejos de la brasa directa y terminas con un golpe de calor.
¿Cuánta carne comprar por persona?
Una regla simple para no quedar cortos ni botar comida: calcula entre 400 y 500 gramos de carne por persona si el asado es principalmente carne, y unos 300 gramos por persona si además hay chorizos, ensaladas y acompañamientos. Para un grupo de 8, eso son entre 3 y 4 kilos de carne. Si tienes buenos comedores, sube un poco el cálculo.
El secreto no está solo en la carne, está en el fuego
Puedes comprar el mejor corte, pero si la brasa no acompaña, el asado no resulta. Un carbón que entrega calor parejo y que dura todo el asado te hace la vida mucho más fácil, sobre todo cuando recién estás aprendiendo a manejar el fuego. Por eso hay que siempre partir con un carbón de quebracho blanco: brasa estable, buena temperatura y menos sorpresas a media cocción.
Herramientas que te hacen la vida más fácil
No necesitas mucho para empezar, pero estos accesorios marcan la diferencia:
- Pinza larga: para dar vuelta la carne sin quemarte ni pinchar.
- Chimenea de encendido: enciende el carbón rápido y sin líquidos.
- Toalla de papel absorbente con una pizca de aceite.
- Cuchillo Kbron y tabla: para porcionar bien antes de servir.
- Guantes resistentes al calor: seguridad al mover rejillas y brasas.
Tu primer asado, paso a paso
- Enciende el carbón con anticipación, unos 20 a 30 minutos antes de cocinar.
- Espera a que la brasa esté gris y pareja: esa es la señal de que está lista.
- Parte por los chorizos, malaya o entraña, para el piqueo parrillero inicial y mientras tomas el ritmo del fuego.
- Sella la carne a fuego directo y luego muévela a una zona más suave.
- No la des vuelta mil veces: deja que tome costra antes de girarla.
- Deja reposar la carne unos minutos antes de cortarla, para que quede jugosa.
- Y no olvides la sal: tenemos Sal Rosada Kbron para darle el toque final.
En Kbron tienes el carbón de quebracho blanco y los accesorios para que tu primer asado salga redondo. Arma tu equipo y anímate: la práctica hace al parrillero.



